Área Psicológica

La aparición de Fibrosis Quística en un niño implica un desajuste emocional en la familia y todos los miembros de la misma tienen que adaptarse a la nueva situación. Como en la mayoría de las enfermedades crónicas y graves, suele dar lugar a problemas sociales, emocionales y psicológicos de diferente grado de gravedad, tanto en las personas con FQ como en sus familias y en su entorno social. La problemática  socio-familiar más destacable es la siguiente:

  • Falta de información de la enfermedad, su proceso, consecuencias, tratamiento etc.
  • Desconocimiento de los recursos sociales a los que tienen derecho.
  • Dificultades en la interacción familiar, por sentimientos de culpabilidad y angustia de los padres, debido a la presencia de la FQ y exceso de sobreprotección hacia el hijo que la padece.
  • Absentismo escolar, como consecuencia de los frecuentes ingresos hospitalarios.
  • Dificultades añadidas en los procesos evolutivos del adolescente con FQ, por sus limitaciones no aceptadas, ni asumidas.
  • Desorientación e incertidumbre en la proyección de vida laboral y socio-familiar de los adultos con FQ.

Cuando son menores y adolescentes, las personas con FQ tienen que realizar ejercicios de fisioterapia diariamente, esto supone una limitación en sus actividades cotidianas y una dependencia excesiva hacia sus padres que se ven sometidos a una falta de respiro familiar.

Ya de adultos, necesitan de la revisión constante de su técnica por un profesional para evitar la degradación de la técnica. Para  intentar mejorar esta situación es necesario contratar los servicios de fisioterapeutas a domicilio.

A pesar de ser la enfermedad hereditaria más común, aún no es lo suficientemente conocida y no sólo por la población en general sino incluso en sectores sanitarios y sociales no especializados.

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